Me miraba con tanto cariño, sonreía en el momento en que nuestras miradas se cruzaban, simplemente estar a su lado era ser feliz.
No tenia motivos en un principio, pero a quien diablos le importan los motivos para querer a alguien, el corazón no entiende de razones, simplemente siente.
Lo difícil era cuando me decía te quiero, cuando me decía te extraño, cuando en algún momento después de un tiempo de extrañarnos y volver a encontrarnos, me decía: ¡quería abrazarte!
El simple hecho de mirarme en sus ojitos y el hecho de imaginar ese beso, ese abrazo, ese te quiero, simplemente así enamorado, lo único que podía decir era...
Y yo a ti...
y yo a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario